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¿Qué es la entrevista de trabajo?

Es la técnica más utilizada en los procesos de selección de personal. Ante un puesto de trabajo vacante o de nueva creación, se establece el perfil del candidato y, posteriormente, a través de la entrevista, se elige a uno de los candidatos para cubrir el puesto determinado.

¿Qué hay que saber antes de presentarse a una entrevista de trabajo?

Tipos de entrevista

  • Individual. Amplía la información del curriculum y profundiza en tus aspectos y cualidades personales. Lo más común es que la realice un entrevistador pero, en ocasiones, puede haber más de uno. Dentro de este tipo puedes encontrarte con distintas modalidades según su finalidad: preselección o fases avanzadas de selección.
  • Colectiva. Suele comenzar con la proposición de un tema o una tarea. Posteriormente, el grupo en el que estarás incluido deberá discutir hasta llegar a una postura de acuerdo común. Este tipo de entrevista se utiliza para evaluar la capacidad de trabajo en grupo, la iniciativa, la seguridad, el liderazgo, la capacidad de comunicación, y la actitud de escucha hacia los demás.

Preparación de la entrevista

Es una situación que produce un alto grado de nerviosismo y ansiedad. Puedes prepararla de antemano y afrontar la entrevista como un reto enriquecedor, una situación de la que puedes aprender y obtener aspectos positivos. Para esto puedes seguir los siguientes consejos que te proponemos:

  • Infórmate previamente sobre el puesto, la empresa y el cargo.
  • Identifica tus puntos fuertes y débiles. Ten en cuenta que tampoco te convienen desvelar debilidades que puedan perjudicarte.
  • Analiza tu proyecto y tus argumentos.
  • Prepárate las preguntas que vas a formular.
  • Sé optimista y confía en ti mismo.
  • Analiza la imagen que quieres transmitir y elige, en función de ella, los elementos de tu aspecto personal por si en algún momento de la entrevista lo necesitas.
  • Prepara tu curriculum, documentos acreditativos y referencias de forma ordenada y limpia.
  • Sé puntual.

Debes considerar que el proceso de pasar por una entrevista, incluso aunque no seas seleccionado, supone una experiencia positiva que te aporta seguridad para afrontar nuevas entrevistas como situaciones más conocidas.

¿Qué te pueden preguntar?

No dejes un momento para la improvisación. Durante la entrevista, te preguntarán acerca de diversos ámbitos: procura reflexionar antes pensando qué podrías contestar.

  • Personalidad: sobre ti mismo, anécdotas, valores, motivaciones e influencias.
  • Formación: razones para la elección de tu itinerario de formación.
  • Trabajos anteriores, actividades, funciones, proyectos, compañeros.
  • Empleo: preferencias, relaciones en el trabajo, puntos fuertes y débiles, objetivos.
  • Vida privada: familia, relaciones personales, tiempo libre, vacaciones, hobbies.
  • Varias: incorporación al trabajo, opiniones, referencias.

Si quieres prepararte para una entrevista, prueba a contestar preguntas como:

  • ¿Por qué dejó su último trabajo?
  • ¿Qué conoce sobre nuestra empresa?
  • Nombre dos de sus puntos fuertes y débiles.
  • ¿Dónde se ve en cinco años?
  • ¿Por qué debería contratarlo?
  • Describa un día habitual en su anterior trabajo.
  • ¿Qué puede aportar a la empresa?

Las respuestas deben ser concisas y directas. Siempre que puedas, utiliza ejemplos para ser más claro y trata de buscar la relación con temas laborales.

Además de preparar las respuestas a las posibles preguntas, puedes preparar preguntas para formular tú mismo acerca de:

  • Principales responsabilidades y funciones del puesto.
  • Desarrollo profesional, condiciones, incentivos.
  • Sobre tus futuros compañeros, jefes, subordinados.

¿Qué es lo que no se debe hacer en una entrevista?

  • Llegar tarde o demasiado pronto.
  • Tener el móvil encendido.
  • Enredarse en una discusión.
  • Sentarse en el borde de la silla.
  • Llevar la iniciativa: deja que sea el entrevistador el que dirija la entrevista.
  • Responder de manera agresiva.
  • Evita características llamativas: cuida tu aspecto personal.
  • Comer chicle.
  • Mentir.

Durante la entrevista

Durante la entrevista tendrás que venderte a ti mismo y para esto habras de saber de antemano cuáles son tus puntos fuertes y cuáles los débiles, con la intención de compensarlos.

Es un momento decisivo para demostrar y convencer al seleccionador de que eres el candidato ideal para cubrir el puesto de trabajo.

¿En qué consiste la entrevista de trabajo? Fases

La mayoría de las entrevistas siguen un esquema básico que puede variar:

  • Saludo. Espera a que el entrevistador se dirija a ti. Sé cordial y amable pero no tomes actitudes ni distantes ni familiares.
  • Charla introductoria. Se suele comenzar con un diálogo sobre temas intrascendentes que sirven para romper el hielo. Relájate y contesta de forma natural.
  • Conversación sobre el puesto. En esta parte, se afrontan las cuestiones relativas al puesto, tareas y funciones, tus estudios y formación, experiencias, motivaciones y tu disponibilidad (para viajar, para trasladarte fuera de tu ciudad,..). Defiende tu candidatura de forma positiva. Muestra cómo tu perfil se ajusta a las características del puesto. Ten en cuenta que se transmitimos información a través del eje corporal, el tono de voz, la sonrisa, la distancia y la posición de brazos y piernas.
  • Despejar interrogantes. Es el momento de consultar cualquier duda que tengas sobre la empresa, las condiciones de trabajo o el proceso de selección. Da buena impresión la persona que se interesa y pregunta por cuestiones específicas de la empresa o del puesto de trabajo.
  • Despedida. Procura asegurarte el siguiente contacto dentro del proceso. Muéstrate cordial con el entrevistador.

Inmunes contra el rebrote: el día después del confinamiento

España se prepara para ir desescalando las medidas de contención de la epidemia. El temor a un rebrote del coronavirus lleva a medir muy bien un aspecto clave: ¿quién es inmune a la infección? Charlamos con Margarita del Val.

Aún no nos hemos asomado al desfiladero donde dobla la curva de contagios, ya queremos avistar una cierta esperanza desde el balcón de casa. Con el interrogante de cómo y cuándo volveremos libremente a la calle, la futura llanura epidémica amenaza con empinarse de nuevo.

Una reapertura del país puede llevarnos a un repunte e, incluso, un temido rebrote de la epidemia del coronavirus. Ha ocurrido en algunos lugares de China continental o Hong Kong.

«La gente no está inmunizada ante este nuevo patógeno. El número de casos podría volver a subir si la gente vuelve al trabajo, a abrir las tiendas… creer que has vencido al virus es el mayor riesgo». Estas palabras datan de la pasado 24 de febrero. Pertenecen al doctor Mike Ryan, en la rueda de prensa de la OMS que alabó las medidas de contención en China. ¿Viven Italia y España en la China de hace una mes y medio?

La palabra fundamental es «inmunidad», a la que justamente una de las más veteranas inmunólogas del país, Margarita del Val, suma otra: «ciencia». «La ciencia nos tiene que sacar de esta». Sintagma al que añade «…con el tiempo».

A ella se le ha encomendado coordinar la plataforma Salud Global: 12 proyectos al calor del CSIC contra el coronavirus, con 150 grupos de investigación. Su prioridad, ahora, preparar el día de mañana. El día de la reapertura sin riesgos.

Frenar una segunda ola antes del otoño

El confinamiento no persigue reducir a cero los contagios. Persigue que no se disparen en poco tiempo en un lugar. Es lo que viene pasando hasta ahora, con curvas cuyas formas han desafiado la capacidad de urgencias y UCI de Italia o España.

El viralizado artículo del vicepresidente de Crecimiento en Silicon Valley Tomás Pueyo Por qué debemos actuar ya vino a popularizar una expresión: «el martillo y la danza». Actuar con contundencia al principio de la epidemia para que luego haya ligeros ascensos y recesos en el número de casos, sostenidos en el tiempo.

Como explicaba su autor en El Objetivo de La Sexta el pasado domingo, «de aquí a mayo y junio volveremos a cierta normalidad. La clave es saber qué es esa normalidad. La normalidad normal no llegará hasta el año que viene».

l pasado 30 de marzo, el equipo del MUNQU del Instituto Universitario de Matemática Multidisciplinar de la Universitat Politècnica de València publicaba su último informe. Proyectaba un futuro de la epidemia en España. En un escenario optimista, el pico real de casos activos ya se habría superado, tras alcanzar una cifra de cerca de 550.000 infectados, la inmensa mayoría, no detectados.

El número de personas con COVID-19 ya estaría descendiendo y a principios de julio se situaría en cotas mínimas. Pero esto –insistimos– es un escenario optimista. Porque si no descontamos que el calor y la radiación del Sol preveraniego ayude a destruir el virus y volvemos a la calle como si tal cosa, volvemos a la casilla de salida.

La nueva curva ascendería desde la última semana de mayo, acercándose peligrosamente a los 400.000 infectados en puertas de diciembre. Coincidiendo con la anual epidemia de gripe.

El riesgo de rebrote es alto. Está ocurriendo en países de Asia al levantar algunas de sus restricciones. Aunque tienen que ver con casos importados.

Es uno de los cientos de escenarios que equipos técnicos de medio mundo están diseñando con las herramientas matemáticas y sociales clásicas. Digiriendo los magros e irregulares datos que se van conociendo en tiempo irreal. El mapa de la pandemia actual refleja los contagios de hace días. Y las muertes, los desafortunados contactos de hace unos 18 días.

«El riesgo de rebrote es alto», no duda en afirmar por videollamada la doctora Del Val. «En países donde se ha controlado muy bien la primera ola está ocurriendo». Del Val sigue con atención lo que ocurre en Asia. Ahora es la encargada de coordinar la ciencia que, en España, tendrá que preparar el día después del confinamiento.

Pone el caso de Hong Kong como ejemplo. «Lo hicieron demasiado pronto, se volvió la gente a confiar y a las tres semanas de levantar el confinamiento han tenido que volverlo a poner y hacerlo más drástico».

Ni morir de coronavirus ni morir de hambre

El coronavirus que apareció en China en diciembre y que apenas lleva circulando tres meses ha causado un millón de casos y más de 50.000 muertos, lo que evidencia que los países no deben apresurarse a levantar las restricciones impuestas para controlar la transmisión del patógeno.

Al comunicar este triste récord, la OMS optó este viernes por poner énfasis en que esta pandemia no sólo es una tragedia para la salud pública, sino también para la economía mundial y para cientos de millones de familias en el mundo que han perdido sus ingresos o ven peligrar sus empleos.

«Las restricciones que se han impuesto en muchos países han afectado los ingresos de muchas personas y sus familias, estamos en una difícil batalla para proteger las vidas y los medios de subsistencia de la gente», dijo el jefe de la OMS Tedros Adhanom.

Sin embargo, advirtió de que «si los países deciden levantar las restricciones muy rápido, el virus puede resurgir y el impacto económico puede ser todavía peor y más prolongado».

Por ello, pidió a los gobiernos que pongan en marcha planes para que la gente tenga acceso a alimentos y artículos esenciales, al tiempo que les recordó que la única manera de retornar a una vida normal es frenando la transmisión del virus.

China continental, Hong Kong y Singapur han tenido nuevos casos detectados cuando parecía por completo erradicada la transmisión. Los gobiernos han apuntado a contagios importados. Ciudadanos que han vuelto al país desde un extranjero que se han convertido en el reverso de la China del mes de febrero.

Un virus sin talón de Aquiles

«En la primera ola no nos lo creímos», sentencia Del Val. Ahora nos tocará ir «más despacio y con un control de cada caso, como mínimo, tan fuerte como el estos países en la medida de nuestras posibilidades» cuando empecemos a salir del confinamiento.

A diferencia de los alumnos aventajados de Asia –que ya vivieron el primer y mortal golpe del SARS-1–, en Europa hemos empezado a aislar a toda la población porque no hemos podido trazar todos los casos para aislarlos.

Parece que las personas sin síntomas tienen un 55% de la capacidad de contagiar de las sintomáticas, «que es bastante».

«El talón de Aquiles de las enfermedades infecciosas es cuando se reconoce bien a las personas que contagian», precisa la inmunóloga. Es el caso del ébola, que provoca grandes hemorragias. Pero aquí, la mayoritaria levedad del síndrome del COVID-19 asociada al virus ha resultado ser su arma más letal.

Los asintomáticos o, más bien, presintomáticos, han sido un combustible de para la pandemia. «Con una eficacia del 55% respecto a las sintomáticas, que es bastante». Al punto de plantearse abiertamente el uso generalizado de mascarillas, teniendo en cuenta que no se sabe bien quién puede contagiar y quién no. Aunque Del Val insiste en el distanciamiento social y el trazado de casos.

Aislar sospechosos y dejar salir a los curados

«En la pandemia de gripe 2009 se intentó al principio aislar pero se extendió mucho y se vio que no se podía. Pero se ha hecho en otras epidemias, como con el SARS de 2002-03. Les pilló más desprevenidos que ahora en países asiáticos cercanos a China pero lograron parar la infección con esas medidas».

Margarita del Val, en la entrevista por videollamada, junto a una imagen de la gripe de 1918| M.V. / NMHM

Se consiguió frenar no sólo la enfermedad sino hacer desaparecer la transmisión del virus, un hito a la altura de la erradicación de la viruela, «que se consiguió con la vacuna».

Pero carecemos de ella. Y esta es la gran diferencia con respecto a las últimas pandemias, pese a que se llevaron por delante millones de vidas. Sin visos de contar con una segura y efectiva antes de un año («esperemos, porque quizás no lo consigamos –advierte–, para el VHI no hemos podido»), sólo queda la inmunidad adquirida por quienes superan la enfermedad.

En este sentido, el informe del Imperial College publicado esta semana advertía que el éxito de las medidas de confinamiento complicaba cualquier virtual estrategia de una inmunidad de rebaño natural. Algo que insinuó en sus primeras intervenciones el primer ministro británico Boris Johnson.

[Aquí tratamos de explicar las fortalezas y debilidades del informe que cree que España ha salvado 16.000 vidas con el confinamiento y tiene 7 millones de casos]

Los cálculos del Imperial advierten que, para ser efectiva esa inmunidad de grupo como la de una vacuna, debería pasar el COVID-19 entre el 55% y el 75% de la población. Sin embargo, proporciones como el 15% de la ciudadanía de un país ya son significativos para abordar una apertura parcial.

Análisis para ver quién ha superado el COVID-19, ahora. Refuerzo sanitario y hospitales premontados, para futuras olas.

Sus expertos creen que entre 2 y 20 millones de españoles ya han pasado la enfermedad y no se volverán a contagiar, al menos, esta temporada. ¿Deberían volver a trabajar y juntarse sin miedo?

«Se puede saber con test serológicos, con un pinchacito en un dedo, en minutos», señalaba el pasado martes el investigador Oriol Mitjà en Al Rojo Vivo de La Sexta. Se puede saber quién ha pasado la enfermedad a partir de los anticuerpos desarrollados por el organismo, y que permanecen en la sangre.

Este tipo de análisis, que aún no se están poniendo en práctica en la población «identificaría a los ya sanos seropositivos en SARS-CoV-2», explica. A quien no lo haya pasado, «se le tendrá que hacer una monitorización temprana de los síntomas».

Países como China y Singapur ya han utilizado pruebas serológicas para el rastreo de contactos para ver cómo se ha propagado el virus.

Esta semana llegaron España los primeros dispositivos para hacer estas pruebas. Un millón de test que se pueden usar a partir del séptimo día de la aparición de síntomas. «No existen evidencias para usarse como cribado frente a otras técnicas (PCR, por ejemplo)», precisan desde la SEIMC.

No hace falta testar a todo el mundo para ver si se ha pasado el COVID-19. Se puede hacer un muestreo para extrapolar y hacer predicciones.

Salud Global

Margarita del Val, Coordinadora de 

«No hace falta testar a todo el mundo», cree Del Val. «Cuando hacemos elecciones se hacen encuestas a una muestra significativa de la población. Se podrían hacer test serológicos a una muestra significativa de los españoles y observar la frecuencia de personas que ya han pasado la enfermedad y están inmunes. De ahí, extrapolar, con cierto margen de predicción. Cuanto antes, mejor.»

¿Qué hacer mientras? «No debemos confiarnos en que hasta el otoño no pase nada». Margarita del Val vuelve al mantra de la prevención. «Incluso tener algún hospital premontado de cara al futuro, aunque parezca un despilfarro».

«Trazando bien e invirtiendo en sanidad, igual que tenemos aviones de combate que no usamos para nada normalmente, perlo están por si son necesarios, para tener capacidad de reacción inmediata».

En España, uno de cada cinco empleos están en riesgo de automatización

Las máquinas están empezando a sustituir a las personas en el mercado laboral de manera masiva y este peligro aumenta con el paso de los años. Es una situación que perjudica a todos los países, pero España es uno de los más afectados. Hasta el 21% de los empleos están en riesgo de automatización, un porcentaje solo superado por Grecia, Eslovenia y Eslovaquia.


La OCDE, en su informe Perspectivas de empleo de la OCDE 2019, muestra un tono optimista en sus predicciones. Se automatizan unos puestos de trabajo, pero otros nacerán que equilibrarán la situación. Dicho así, las personas que trabajamos parecemos simples cartas de una baraja para el mercado laboral: unas se roban y otras se descartan, pero el número total no varía. La cuestión es que los mismos trabajadores que se quedan sin empleo constituyan una parte importante de las nuevas vacantes. Aquí entra en juego la precariedad laboral que está directamente relacionada con la posibilidad de formarse y prepararse adecuadamente. La OCDE recomienda a los países elaborar estrategias eficientes contra el empleo precario para tratar de prevenir una debacle en sus mercados laborales.

España en riesgo de automatización

La automatización avanza cada año

Todos los países de la OCDE sufren las consecuencias de la automatización indiscriminada de puestos de trabajo. Sin embargo, los hay con un pronóstico muy esperanzador, como Noruega, que refleja un riesgo de tan solo el 6% del empleo actual. Para la media de países de la OCDE, que son 36, el riesgo se cifra en el 14% de los puestos de trabajo. España sería uno de los países con el porcentaje más alto de riesgo, el 21%, tal como se ha mencionado al principio.

Pero no solo se trata de los puestos que desaparecerán, sino también de los que cambiarán tanto que las mismas personas que ahora los desarrollan no podrán hacerlo en un futuro. Tal como lo dice la OCDE, son los que sufrirán “una transformación radical por el avance de la tecnología”. En este caso se encuentra el 32% del empleo.

Prepararse ante la automatización

Ninguna de las medidas que propone la OCDE está encaminada a poner un freno a la automatización de las actividades. En principio, el crecimiento desmedido de las empresas no entra en cuestionamiento. Este organismo en lo que ha hecho especial hincapié es en las condiciones laborales de las personas que trabajan, ya sean autónomas o asalariadas.

Entre las que trabajan por cuenta ajena, el principal factor de alarma es la temporalidad, donde España destaca nuevamente por ser uno de los 36 países que más la sufren. Quienes están sujetos a contratos temporales tienen muchas menos oportunidades de que sus empresas los formen. (Dentro de esta formación se supone que entra la relacionada con el avance tecnológico). Sucede solo en el 42% de los casos, mientras que hasta el 56% de los contratados indefinidamente participan en alguna actividad formativa al año.

Para quienes trabajan por cuenta propia, la situación se agrava. Solo el 32% recibe formación durante el año. La cuestión es que hay un número demasiado elevado de autónomos que dependen de un solo cliente. Este tipo de trabajadores podrían ser falsos autónomos, sobre todo si no tienen la condición de TRADE. La OCDE advierte a España que debe tratar de paliar la temporalidad y los falsos autónomos para prevenir el riesgo de automatización. Por otro lado, alaba que haya iniciado el camino con medidas como una mayor actividad de la Inspección de Trabajo.

La OCDE habla de la brecha entre la población que va a poder encontrar trabajo en el futuro y la que no. Estos últimos serán los que no han conseguido una preparación adecuada para asumir las nuevas actividades. Si no se toman medidas, se corre el riesgo de que esta brecha sea cada vez más pronunciada.

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Trabajo en el extranjero: ¿desplazado o expatriado?

Puede pasar que la empresa para la que trabajas decida internacionalizarse o que simplemente ya esté internacionalizada y te requiera en otro país. Quizá seas tú quien solicite por voluntad propia la movilidad laboral dentro de tu empresa, hay países donde la demanda es mayor. En cualquier caso, tanto si vas a ser expatriado como desplazado, ¿qué derechos laborales te asisten y dónde debes cotizar?

No hay un límite claro entre desplazados y expatriados

La diferencia entre expatriados y desplazados es un tanto confusa. En ambos casos sucede cuando una persona que pertenece a una empresa situada en España se traslada a otro país por iniciativa de la compañía o por voluntad propia. La cuestión es que sigue siendo empleada de la misma empresa. En principio, las personas desplazadas son aquellas que pasan menos de un año fuera y, al cabo de este periodo, regresan.

Expatriados suele asociarse con los trabajadores que pasan un periodo de tiempo más largo, que puede llegar a ser incluso indefinido. Sin embargo, a los que pasan más de un año fuera del país de origen también reciben el nombre de desplazados de larga duración.

Cotizaciones y derechos de expatriados y desplazados

Cotizaciones y condiciones laborales de expatriados y desplazados

Cuando una persona desplazada a otro país va a regresar antes de haber transcurrido el año, la normativa indica que debe seguir cotizando en España. Una vez ha pasado este tiempo, también se puede continuar cotizando en el país de origen, pero solo por tiempo limitado. Depende de los acuerdos que haya en entre los países. Por lo general, se puede alargar de dos a cinco años.

Con respecto a las condiciones laborales, se presentan muchos tipos de casos que también varían según acuerdos entre países y, además, las condiciones que la compañía le ofrezca al trabajador desplazado. Aunque hay cierta legislación que se debe respetar. Por ejemplo, en 2018 se aprueba una normativa que afecta a condiciones laborales como el salario mínimo, la jornada o los periodos de descanso. Si el desplazamiento es hacia otro país que pertenezca al Espacio Económico Europeo, la persona trabajadora adquiere los derechos del país de destino.

Cuestiones de las que hay que estar pendiente

Tanto si se es expatriado como desplazado, en el contrato que se pacte con la empresa debe ir bien reflejadas las consecuencias de la extinción del contrato en el país de destino. También es muy importante que se acuerden y queden por escrito las condiciones de retorno, que abordan aspectos como el puesto de trabajo, la categoría o el salario.

Además, hay que informarse de en qué situación quedan las coberturas en cuanto a prestaciones por jubilación y desempleo. A veces parece que se ofrecen salarios muy elevados en comparación con los que se cobran en España. Ahora bien, puede que la empresa no esté cotizando por ti lo mismo que se cotiza aquí. En tal caso ellos podría incluso ahorrar costes y tú te verías perjudicado a la hora de recibir prestaciones sociales. Como depende de muchos factores, es conveniente que expongas tu caso particular en la oficina que te corresponda de la Seguridad Social.

Por último, cuando viajas por un tiempo, no solo debes contemplar las condiciones en las que emigras tú, también te preocupan las condiciones de tu familia si la tienes y te acompaña. Esto es algo de lo que conviene cerciorarse antes de aceptar un acuerdo con la empresa.

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